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Un poco de dolor

Hay dolor para todo, para pensar diferente cuando todo esta normalizado, actuar cuando te rigen normas impuestas, para hacer cuando te dicen que esta prohibido,pero los dolores mas fuertes son los que se quedan en el corazón y no sabes a donde vas…supongo que ha de ser eso.

La llamada.

Caminando por la calle un día paso por el punto donde se reúne el conocido escuadrón de la muerte; que es un grupo de no mas de cinco personas que tienen como único fin beber y beber durante todo el día, pero esta anécdota va sobre uno de esos personajes. En esta caminata encuentro a uno de ellos tirado en una esquina, mientras que otra se encuentra haciendo unas señas bastante ridículas por las condiciones en las que se encuentran, pero hay un detalle en esta acción. Tiene una mano puesta en posición de un “teléfono”, dedo pulgar y meñique estirados mientras que los otros dedos apuntando al centro de la mano. Mientras que la otra mano haciendo señas y movimientos fuertes, gesticulando con el rostro. Las ilusiones del alcohol después de estar todo el día consumiendo esa espirituosa bebida hace que ella piense que está en una gran charla con alguien, aunque ella no le pueda decir nada porque es muda.

Verdad o mentira.

Eso pasa cuando uno confía, cuando uno cree en alguna persona que no ha tenido la oportunidad de convivir y de poder ir construyendo una imagen mas confiable de esta. Pero bueno de eso se va aprendiendo, caminando poco a poco, conversando otro poco, todo sea por no caer en el mismo error.

El impertinente.

Una aventura como cualquier otra, un día una invitación llega, un punto de reunión ya conocido, llego. Música a todo volumen acompaña el local, cervezas circulando según pidan los clientes. Una, dos, tres, cuatro, cinco rondas, la música sigue, dos personas discuten, las voces se elevan, los intentos de calmar la cosa no terminan como se quisiera, TE VOY A ROMPER LA MADRE se dicen los dos, uno hace el otro, el destino no desea que se de este enfrentamiento, el tiempo lo dirá…

El otro Oaxaca

Una salida por la ciudad, un escape de lo cotidiano… se toma un taxi en la calle para llegar mas rápido a cualquier lugar se pide. El camino lleva a unas calles donde no se parecen en nada al Oaxaca de las cámaras y las gentes bien. Una señora vende unas flores un poco marchitas bajo una lona negra, muy pocos clientes pasan por esas calles, pero la necesidad es mas grande, casas por todos lados muy acabadas, pavimentos semi-destruidos. Así pasamos por varias calles, muy similares a las que vimos en un principio. Llegamos después de muchas vueltas al lugar que se deseaba, las calles limpias, amplias. Los círculos de miseria que toda ciudad tiene, un espacio limpio y bello para unos para los otros nada.

La Fiesta.

Hace unos días fuimos invitados a una fiesta, una como cualquiera, unos quince años de una niña que socialmente va a ser vista a la sociedad, el detalle es que esta fiesta tenia una gracia, una muestra de clasismo en la que las personas de economía amplia era instalada bajo el techado y los que forman parte de las capas populares eran puestos bajo lonas, si bien esta interpretación es totalmente parcial considere que era mejor salir y dejar a un lado ese cuento de soportar estar en el sol…

Re-aprendiendo

Recordar que uno es lo que hace y lo que vive, lo que aprende cada día con las personas que convive, dejar una huella, dejar algo de uno en los demás, así sea por un segundo, aunque esos otros ni se den cuenta de ello, amigos unos cuantos, somos seres que cambian que se modifican siempre y que esa amistad es por un momento, pero bien vale la pena ese momento…