Ir al contenido principal

Entradas

El gran vendedor.

Caminando y caminando por el parque, viendo de un lado al otro cruzar personas. Algunos sentados sin mas esperando a alguien o perdiendo el tiempo, no se que sea de ellos; pensando en mi máximo objetivo un poco de fruta,algo que sacie mis ganas de consumir algo dulce. Nada mas no encuentro nada bueno, es mas no encuentro a ni una vendedora que me permita comprar algo de fruta. Casi me doy por vencido, a punto de decir ya mejor me compro una nieve, cuando observo una señora de edad avanzada lleva en una de sus manos unas diez servilletas de diferentes colores –servilletas, servilletas- va diciendo en su andar en la otra mano va tomando la de un niño que al igual que ella lleva una servilleta en su mano. Este al andar no va diciendo nada, va observando a las demás personas mientras que su manita izquierda simplemente se dedica a levantar la servilleta. Cerca a mi el voltea y le dice – abuelita ya me cansé de vender- baja la mano y le da la servilleta; ella la toma y le dice –¡huevón!-....

Mentiras

Ayer fue un día muy complicado, el callar, el hacer como si nada pasara y quedarse en el silencio. No pude mas, pedí un favor que al final no me resulto tan bien como lo esperaba. El problema se hace mas grande, en quien confía uno y al final por fantasear por sentirse bien durante un instante prefiere dañar, mentir un momento. Eso fue todo, se acabó.

Picardía.

No se que halla sido pero se me hizo algo curioso, sucede que en estos días he ido un poco a hacer ejercicio, ya pesas por todos lados, sudor, cansancio, corazón latiendo por el esfuerzo, se termina la rutina es hora de partir, pero antes de eso veo a una niña en la ventana, observando atentamente y tomando un celular del cual escucha música de banda a todo volumen, no le di importancia desde que apareció sino hasta el final. Sudando dejo las cosas que ocupé en su lugar, una persona mas se encuentra ejercitándose, la música de la niña ocupa el local completo, cuando la miro ella aparenta no poner nada de atención a lo que hace uno. Dejo a un lado el lugar, salgo, me encamino al carro y puedo observar como ella se abalanza a tomar fotos del muchacho que queda, foto tras foto, siguiendo sus pasos y movimiento al hacer los esfuerzos, una niña de no mas de 12 años, probablemente su primera ilusión, fantasía o yo que se. La música de banda, de borracheras y mujeres acompaña todo estas imág...

Un poco de dolor

Hay dolor para todo, para pensar diferente cuando todo esta normalizado, actuar cuando te rigen normas impuestas, para hacer cuando te dicen que esta prohibido,pero los dolores mas fuertes son los que se quedan en el corazón y no sabes a donde vas…supongo que ha de ser eso.

La llamada.

Caminando por la calle un día paso por el punto donde se reúne el conocido escuadrón de la muerte; que es un grupo de no mas de cinco personas que tienen como único fin beber y beber durante todo el día, pero esta anécdota va sobre uno de esos personajes. En esta caminata encuentro a uno de ellos tirado en una esquina, mientras que otra se encuentra haciendo unas señas bastante ridículas por las condiciones en las que se encuentran, pero hay un detalle en esta acción. Tiene una mano puesta en posición de un “teléfono”, dedo pulgar y meñique estirados mientras que los otros dedos apuntando al centro de la mano. Mientras que la otra mano haciendo señas y movimientos fuertes, gesticulando con el rostro. Las ilusiones del alcohol después de estar todo el día consumiendo esa espirituosa bebida hace que ella piense que está en una gran charla con alguien, aunque ella no le pueda decir nada porque es muda.

Verdad o mentira.

Eso pasa cuando uno confía, cuando uno cree en alguna persona que no ha tenido la oportunidad de convivir y de poder ir construyendo una imagen mas confiable de esta. Pero bueno de eso se va aprendiendo, caminando poco a poco, conversando otro poco, todo sea por no caer en el mismo error.

El impertinente.

Una aventura como cualquier otra, un día una invitación llega, un punto de reunión ya conocido, llego. Música a todo volumen acompaña el local, cervezas circulando según pidan los clientes. Una, dos, tres, cuatro, cinco rondas, la música sigue, dos personas discuten, las voces se elevan, los intentos de calmar la cosa no terminan como se quisiera, TE VOY A ROMPER LA MADRE se dicen los dos, uno hace el otro, el destino no desea que se de este enfrentamiento, el tiempo lo dirá…