Película dirigida por Luis Estrada, 2010.
Esta es una cinta contestataria a la realidad que se intenta disfrazar con los spots y programas que minimizan los problemas generados por una guerra de legitimación.
Plantea la vida de un persona que por falta de trabajo se mete al narcotráfico para poder tener unos cuantos pesos en la bolsa. Si bien si se ve que el dinero circula como ríos en sus manos, así mismo tienen que pagar la responsabilidad de esto, jugando con la vida.
Las campañas mediáticas han hecho que la mayoría de la gente piense que esas personas son lo peor de lo peor, pero creo que si bien su trabajo no es el ideal, simplemente son el reflejo de la vida que tenemos, la lucha egoísta por tener y dejar a un lado los sentimientos y todo lo demás por ser alguien por medio del dinero y los objetos.
En el filme vemos a personas, como cualquiera, que fuera del “trabajo”, buscan salir con los amigos, buscan el cariño de la pareja o amigas, mantienen una relación con los hijos, todo lo que en sus rutinas hacen.
Se considera que el narco tiene derecho a replica, deberían de tener un espacio para poder comunicarse, la entrevista que realizó Scherer es un buen ejemplo de eso.
Y como bien lo plantea en lo general la película, eso de que se va ganando una guerra, es un cuento, mientras hallan pobres, esa guerra no terminará. Solamente con un trabajo digno, bien pagado, así como tierras para el campesino y la eliminación del TLC, pueden ser algunas cosas que servirían para, en realidad, acabar con el narco.
Siempre los pobres tenemos que hacer lo impensable para poder vivir.
Por lo demás, la película es altamente recomendable.
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