Película dirigida por Felipe Cazals, en 1978, basada en una novela de José Revueltas.
Impresionante película.
Los personajes de Polonio, Albino, El carajo, La meche, la chata y la mama del carajo, sirven como reflejo de la sociedad que vivimos. En donde la pobreza ha llevado a quienes no son aceptados, a una marginación dentro de dicha organización social
Son varias escenas que me impresionaron.
Una de ellas el recluso que en todo momento busca un mendrugo de pan para poder comer. Se nota que el personaje se encuentra abandonado a su suerte. Nunca se observó que lo fueran a visitar y que la comida era una necesidad apremiante, llegando a un nivel en que cuando exigen la salida de los apandados, roba la comida a los ricos y se va a ingerirlos fuera de la vista de ellos.
Otro de los personajes que reflejan algunos roles sociales es la madre del carajo. Ella se dispone a entregar su vida y su dignidad para poder ingresar la droga en la cárcel. Con el objetivo de que su hijo sea cuidado por los otros reclusos.
Así mismo, la droga. Si bien vivimos en una sociedad que norma todo, donde la libertad esta prohibido. Donde las posibilidades se limitan a encajar a algún estereotipo. El drogadicto, el personaje que busca salir de su encierro a travez de estimulantes del sistema nervioso. Todos los personajes buscan estar fuera de un mundo que los detesta, que los encierra por ser pobres, por romper la regla de sumirse a la obediencia, por buscar vivir siendo robin houds pero a la inversa, robándole a los pobres y dándoselo a los ricos por medio del consumo.
Una sensación de ya haberlo visto en muchos lugares. Me embargó, una sensación de tristeza pero una pisca de realidad volvió a mi.
Comentarios
Publicar un comentario