Estábamos esperando un taxi en algún lugar de mi pueblo.
Todo al rededor había monte, algo espeso.
Platicábamos de algunas cosas, pero no había notado algo que mi hermana me hizo ver. Cada cierto tiempo se escuchaba un silbido, fiuuu fiuuu, después un silencio. Y así cada cierto lapso.
Al principio pensaba que era un animal. Como muchas aves que realizan sus llamados para sus compañeros de vuelo. Por curiosidad le respondí, fiuuu silbe con dirección a donde estaba el sonido, esperando una respuesta.
Mi madre me dice que antes si el campesino escuchaba un silbido en el monte decían que no era bueno responderle por que traía mala suerte. Le comenté que no había problema, que mi mala suerte fuera ganarme la lotería.
Ahora el silbido había cambiado de lugar, ya no estaba al frente sino a un lado.
Llega el taxi y nos vamos.
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